Nuestra promesa — La salud no se pide, se recibe | Family Care
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Nuestra promesa

Por qué existe Family Care.

No vendemos pólizas. Cumplimos una promesa.

Durante décadas, la salud en Honduras se pidió.

Se pidió turno. Se pidió favor. Se pidió paciencia. Se pidió fiado. Se pidió a un conocido, al pariente que trabaja en el hospital, al compadre del doctor, a Dios directamente. Cada consulta, cada receta, cada examen, cada medicina era una súplica disfrazada de trámite.

Y cuando la salud se pide, el que da decide si te la da. Te mira, evalúa, suspira, cobra, te hace volver al día siguiente. La salud se volvió un favor. Y tu familia, una familia que pide.

Family Care nació para cambiar el verbo.

Nacimos cuando un grupo de médicos, administradores y creyentes se sentaron a pensar: ¿y si en vez de que la familia hondureña pida, alguien ya le hubiera dado? ¿Y si existiera un sistema donde vos pagás un poco al mes y a cambio recibís —sin humillarte, sin esperar, sin pedir— lo que tu familia necesita para estar sana?

Esa pregunta tiene raíz bíblica. En Gálatas 3, Pablo habla de una herencia que no viene por mérito, ni por ley, ni por pedir bien. Viene por promesa. Es decir: Dios ya decidió dártela antes de que la pidieras. Vos solo la recibís.

"Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa." — Gálatas 3:18

Así funciona Family Care. Vos pagás tu plan —US$9.99, US$14.99, US$24.99 o US$29.99 al mes— y desde ese momento tu familia es familia Family Care. Llegás a cualquiera de las +30 clínicas, mostrás tu credencial, consultás. Al salir, salís con tu medicamento de choque incluido. Si es de noche, video consulta. Si hay emergencia, ambulancia (en Plus y Premium). Si tus papás necesitan acompañamiento, add-on Dependiente Familiar.

Todo ya está pagado. Todo ya está listo. Solo recibís.

La promesa, en tres compromisos concretos:

  1. 1
    No cobramos por pedir.

    Consultar, agendar, preguntar, dudar — gratis. La primera vez, y siempre.

  2. 2
    No rechazamos por edad ni condición.

    Tus papás con diabetes, tu bebé de 3 meses, tu hermana embarazada — todos entran. Nadie queda afuera por cómo llegó.

  3. 3
    Respondemos al WhatsApp en menos de 2 horas.

    Lunes a domingo. Tu mensaje no se pierde en un buzón. Siempre hay alguien del otro lado.

Si fallamos en alguno de estos tres, no somos Family Care. Por eso los medimos cada mes, los publicamos internamente y corregimos rápido.

Tu familia merece recibir. Y nosotros decidimos hacer lo necesario para que así sea.

Bienvenida a familia.

Si querés ser parte, escribinos.

Sin presión. Sin letra chica. Solo una conversación.

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